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Cada empresa destila una esencia. La empresa perfeccionista, la mediocre, la opaca, la transgresora, la copycat, la innovadora… Samsung, entre otras esencias, destila la omnipresencia. Pese a que todavía es una empresa familiar, es uno de los mayores imperios mundiales que va muchísimo más allá de la electrónica de consumo. De hecho, la envergadura real de Samsung es conocida por pocos dado su tamaño. Dentro de cada segmento, también es frecuente que Samsung abarque cada hueco posible. Por ello se le reconoce en la telefonía móvil, en las tablets, en las cámaras digitales o en los televisores.

Ahora, según VentureBeat, la compañía ya está preparando su próximo gran salto: la tecnología en la industria automovilística.

Lo que de entrada habría que remarcar es que no estamos ante otro caso de fabricante electrónico con planes en torno a los coches autónomos, algo que remarca la propia fuente. De todas formas, no hace falta construir un coche que funciona de forma independiente para unir los campos de la electrónica y el automovilismo. En los últimos años, la carrera de la industria, o mejor dicho, de ambas, ha sido casi contrarreloj. En los últimos años, la idea de sacar al mercado un coche con la misma (nula) tecnología que uno de hace diez años suena a disparate. Los fabricantes lo saben, los de ambos bandos. Y en particular, los tecnológicos han sido conscientes de que hay un nuevo y jugoso melón con el que propulsar los ingresos. De ahí las llegadas de Android Auto, Apple CarPlay y compañía. Por qué un sistema operativo iba a limitarse a nuestro bolsillo y nuestra casa si también puede tener en dicho bolsillo al epicentro que se conecte a nuestro vehículo.

Paralelamente, hemos visto cómo han ido llegando acuerdos a menor escala, menos trascendentales pero notablemente sintomáticos: la unión de los coches con la tecnología de consumo es inevitable y no hay vuelta atrás. La tecnología ya es un valor por defecto, no es un extra. Lo vimos por ejemplo con la unión de Samsung y SEAT en España. LG cerró un acuerdo con General Motors, y NVIDIA aseguró que 30 millones de sus chips llegarían a los automóviles en menos de cuatro años. Y hablando de Samsung, volvemos al tema principal: tras la última incursión en el campo de las baterías eléctricas para coches, que actualmente le han valido para convertirse en el sexto fabricante de baterías para coches del mundo, esta vez veremos una nueva y más profunda. Como indica VentureBeat, BMW y Continental ya han sido suspartners a la hora de probar componentes. Pero lo que realmente podría suponer un cambio para el usuario final sería su software.

Fuente: Hipertextual

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